
Desde hace 26 años, el nombre de Alejandra Farrell es cuasi sinónimo del hospital provincial Neuquén. La médica pediatra y cardióloga infantil comenzó su residencia en el Castro Rendón allá por 1994 y pasó por diferentes estadíos. Entre ellos, sus tres años de pediatría, instructora de residentes, responsable del sector de terapia intermedia en su flamante apertura y luego dentro del servicio de Cardiología Infantil, dentro de Pediatría. Estuvo dos años en Casa Cuna para formarse y, desde 2018, es la jefa del servicio de Cardiología Infantil.
“Hemos crecido un montón. Y también ha sido todo muy intenso. Fue un crecimiento muy ligado al acompañamiento de la dirección, siempre con el doctor Adrián Lammel. Y fue a través de él que hemos tenido siempre mucho contacto con la Cooperadora”, cuenta. Y agrega: “Siempre hemos contado con el apoyo y ayuda de la Cooperadora cuando teníamos que hacer algún evento o necesitábamos la colaboración con algún insumo”.
Para Farrell, el rol de la Cooperadora será “aún más importante” hacia el futuro. “Ellos tienen un acompañamiento muy importante y son un apoyo fundamental para la dirección del hospital. En nuestros casos, sabemos que podemos contar con ellos para agilizar cualquier cuestión de insumo. Muchas veces nos pasa que estamos frenados con una resolución bucrocrática o de costos y nos dan una mano trascendental en ese sentido”. Dijo.
En los últimos años, Alejandra Farrell fue actriz protagónica de hitos dentro del hospital como, en 2007, las primeras cirugías cardiovasculares. También en 2010 con la incorporación del hospital al plan Sumar de Cardiopatías Congénitas, del cual el Castro Rendón fue centro referente y tratante de toda la Patagonia. En 2014 fue la formación de un equipo propio de cirugía cardiovascular. “Fue un camino intenso y de muchos avances”, dijo.
En ese camino, no sólo el reconocimiento médico es lo que aflora sino también el reconocimiento a nivel humano y laboral por la dedicación otorgada durante tantos años. La Cooperadora no sólo tiene como principal objetivo realizar acciones para mejorar, en última instancia, la atención de los pacientes sino que también busca reconocer y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del hospital.
“Ese foco que tiene la Cooperadora en los trabajadores del hospital es muy importante para nosotros, pero aún más para los jóvenes. Desde Cardiología, tenemos un recurso humano altamente capacitado. Son chicos que llevan años y años de formación y reconocer no sólo su esfuerzo sino su dedicación al sistema público es muy importante”, explicó. Y detalló: “A todos los que estamos acá nos gusta la salud pública y ese reconocimiento nos va a ayudar un montón. La Cooperadora, sin dudas, nos va a ayudar a tener un recurso humano más protegido”.
Entre otros aspectos, la Cooperadora está trabajando para conseguir los equipamientos necesarios para que dos personas altamente calificadas puedan volver a trabajar al Hospital Neuquén y desarrollarse en su formación. “Es de alta complejidad y necesitamos tenerlo, por lo que el apoyo de la Cooperadora es fundamental. Armar y consolidar equipos de trabajo es un proceso que puede llevar muchos años. No tener un insumo, no tener un equipamiento o alguna otra complicación puede llevarnos a volver a empezar. Creo que ese granito de arena que aporta y que puede seguir aportando en el futuro la Cooperadora es muy importante”, finalizó Alejandra.

